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	<title>Daniel del Río – Studio</title>
	<link>https://www.danieldelrio.net</link>
	<description>Daniel del Río – Studio</description>
	<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 06:21:40 +0000</pubDate>
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		<title>dancee</title>
				
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		<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 06:21:40 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
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Daniel del RíoStudio

	 Contact Network
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		<excerpt>Daniel del RíoStudio  	 Contact Network</excerpt>

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		<title>research</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/research</link>

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		<pubDate>Sun, 14 Dec 2025 07:26:51 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
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		<description>
	
Daniel del RíoComposer · Sound Designer
	Research

These lines of research remain open to ongoing expansion through project-based work, relying on collaborative processes to broaden their scope and deepen the research.

Performative Sonification:&#38;nbsp;Motion-to-Sound Interface
&#60;img width="1450" height="736" width_o="1450" height_o="736" src_o="https://cortex.persona.co/t/original/i/2df29d3201c0d0d95f888cb5c3560a3934d4f25944d8662222626e06a826f32e/8e812b40-88bd-454c-a54a-438a27299745.png" data-mid="1427714" border="0" /&#62;Software that enables the identification and tracking of bodily movement, using either a live camera feed or a video file, and translates this movement in real time into musical notation and sound synthesis. The aim of this streamlined process is to minimize the creative separation between dance and generated sound, and to establish connections that allow the performer to interact in a more intimate and direct manner with live sonic material.



Pluriphonic Sound &#38;amp; Spacialization
&#60;img width="1121" height="603" width_o="1121" height_o="603" src_o="https://cortex.persona.co/t/original/i/b35675504ff5e8dd6762f97e9592594d3cb65fe4eb1bd19112c637113807f509/array22---Editada.jpg" data-mid="1427708" border="0" /&#62;Multichannel-sound installations, examining how diverse algorithmic synthesis strategies can be used to propose and evaluate different modes of sonic materialization within space and their dynamic relationship with the audience. Through these installations, sound is conceived not only as a temporal medium but also as a form of spatial matter capable of articulating proximity, movement, and presence.



Spectral Materiality: sculpture-diffusion
&#60;img width="1466" height="994" width_o="1466" height_o="994" src_o="https://cortex.persona.co/t/original/i/d487a6b1cdb7c1e8deb790f3b833e13b2dbdd7192405897ffdf68a2a755de77f/3d38989e-560b-46e3-8903-5d29eaef8246.png" data-mid="1427711" border="0" /&#62;Intervention of architectural and performative spaces through single sound-source systems, aiming to expand and rearticulate the sonic–spatial qualities inherent to architectural environments. In this framework, sonic matter –or what I call spectral sculpture– is conceived as an interventionist presence, establishing an immediate and reciprocal relation. 

</description>
		
		<excerpt>Daniel del RíoComposer · Sound Designer 	Research  These lines of research remain open to ongoing expansion through project-based work, relying on...</excerpt>

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	</item>
		
		
	<item>
		<title>home</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/home</link>

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		<pubDate>Thu, 04 Sep 2025 06:49:04 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description>&#38;nbsp;
	
Daniel del Río
Composer&#38;nbsp;
	My practice spans a wide spectrum of formats informed by advanced synthesis techniques, multichannel spatialization, and orchestral methodologies.&#38;nbsp;

As a composer, I continue to pursue the ever-stimulating exploration of sound as a form of non-visual materiality, tracing its structural, spatial, and perceptual resonances. 


 Research Biography

&#38;nbsp; &#38;nbsp;&#38;nbsp; &#38;nbsp;

</description>
		
		<excerpt>&#38;nbsp; 	 Daniel del Río Composer&#38;nbsp; 	My practice spans a wide spectrum of formats informed by advanced synthesis techniques, multichannel spatialization, and...</excerpt>

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	<item>
		<title>home1</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/home1</link>

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		<pubDate>Fri, 28 Mar 2025 06:51:48 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description> 
	Daniel del Río

	Information


Sculpture–Diffusion 
Synthetic Ambiences for an Empty Museum Diffusion 4 
SMUP 
Structures for Wave Field Synthesis Specific Sound Diffusions Sculpture Dance States of Listening Ten Abstract Pieces for Non-visible Speakers Indivisible Streams  &#38;nbsp;Listen
	Contact</description>
		
		<excerpt>Daniel del Río  	Information   Sculpture–Diffusion  Synthetic Ambiences for an Empty Museum Diffusion 4  SMUP  Structures for Wave Field Synthesis...</excerpt>

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	</item>
		
		
	<item>
		<title>texto-el-tiempo</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/texto-el-tiempo</link>

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		<pubDate>Sun, 09 Mar 2025 08:24:43 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description>DR – Studio
	
	


El tiempo del escultor— 2021
















Todo tiempo es propicio para dar a luz a la escultura. Que todo tiempo sea propicio no significa que cualquier momento sea capaz de dar a luz una escultura. La escultura como creación materializada –filial en primer grado– está, mas permanece al cuidado de la atención del ser. El arte dignifica al ser, porque le dona sentido al tiempo y al espacio. El arte se sacrifica para gloria del tiempo. Gracias al arte creador somos conocedores del “es” del tiempo. Normalmente se piensa que un escultor es la persona que se dedica a fabricar cosas bellas en mayor o menor medida, cuando en realidad el tiempo es la mayor preocupación de un escultor. Para ello desarrolla la habilidad escultórica por antonomasia: la paciencia. Si un escultor deja de ser paciente –si deja de estar esperanzado–, deja de ser escultor; podrá ser cualquier otra cosa, pero habrá dejado de ser escultor. El escultor no “hace tiempo”, el tiempo no se puede hacer, el tiempo nace. Y este nacimiento es el tiempo propicio de la escultura. Cuando vemos una escultura nueva, lo que vemos es un tiempo nuevo. Lo último de lo que prescinde la escultura es de su tiempo. El tiempo es la gran escultura del hombre. Por eso el estado más caro a un escultor es la concentración, es decir, conseguir hacerse tiempo. Amo a la escultura no porque me permita ver algo que está delante de mí, sino porque me hace sopesar el tiempo hacia donde me dirijo. Nunca me ha interesado especialmente ni cortar ni ensamblar. Decidí dedicarme en cuerpo y alma a la escultura porque gracias a ella me podía entregar al misterio del tiempo. &#38;nbsp;


Podría producir grandes estatuas, pero no por ello llegar a la plenitud de la escultura. Para ello debería encontrar la salida al laberinto cerrado y desorientador construido con el muro de mi estatua, de mi penosa estatura. 


El escultor es un filósofo cuyas dudas y asombros se le presentan en forma de escultura. Si un escultor habla, debería hacerlo a partir de esculturas, si escribe también debería hacerlo a base de esculturas. La escultura permite por un momento que el tiempo no devore mi ser, como Cronos hacía con sus hijos, y que sea mi ser el que se alimente de eternidad, como se hace en la eucaristía. En una balanza permanecen esos dos “momentos” siendo la escultura el fiel equilibrador de ambos. 




Cuando alguien muere se suele decir que ha llegado su hora, su tiempo. En nuestra cultura, Cristo trastocó el tiempo del sacrificio con la Pascua. El Cristo, al hacerse escultura, llego a la mimesis, escultura perfecta a partir de su cuerpo crucificado en las dos dimensiones del madero, que son las dimensiones espaciales atravesadas por su cuerpo que es el tiempo. El Hijo, como decían los antiguos, es el arte del Padre. A Cristo-esclavo le ataron a una columna, al crucificado le elevaron en escultura. Cuando Cristo resucitó, dignificó el tiempo, sacrificó el tiempo a la eternidad y la eternidad al tiempo para siempre. Solo hay un “antes” y un “después” a partir de los ejes de coordenadas espaciales del madero vertical y horizontal atravesados por su cuerpo, que es el tiempo. 


Al hilo de esto, ¿qué es lo que tienen en común los símbolos del pan y el vino? Que ambos simbolizan tiempo, un tiempo que da fruto; al madurar la uva, esta se convierte en vino, y lo mismo le sucede al pan. Lo que media en el pan y el vino es el acto de la espera. Los judíos rememoran con el pan ácimo la inmediatez de su espera hacia la libertad, pero incluso para escapar de la esclavitud y la injusticia es necesario esperar el tiempo oportuno. 


En la muerte de Dios se celebra la plenitud del tiempo; momento que no es del todo temporal, mas no es eterno aún. Así se inaugura el tiempo vital que media entre el ser –ousía– y el no-ser-aún –parousia–. El paraíso escultural para mí es este, ya que el cielo y el infierno no son lugar, sino tiempo. 




Festividad de la Espera, Abril de 2021.



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		<excerpt>DR – Studio 	 	   El tiempo del escultor— 2021                 Todo tiempo es propicio para dar a luz a la escultura. Que todo tiempo sea propicio no...</excerpt>

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	<item>
		<title>portfolio</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/portfolio</link>

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		<pubDate>Thu, 15 Feb 2024 23:22:39 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description>
Sculpture (2011-2020)

Portfolio PDF&#38;nbsp;</description>
		
		<excerpt> Sculpture (2011-2020)  Portfolio PDF&#38;nbsp;</excerpt>

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	<item>
		<title>biography</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/biography</link>

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		<pubDate>Tue, 13 Feb 2024 09:52:41 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description>

BiographyDaniel del Río is a spanish composer currently living in Gernika, Basque Country.

His works have been presented both individually and collaboratively throughout Europe, Asia, and the Americas; in venues such as MNCARS, Kölner Philharmonie, HCMFestival, White Cube NY, Hundred Years Gallery, MediaLab-Prado, CeReNeM, Matadero Madrid, Stahel Gallery, OTO Space, among others.His practice operates at the intersection of artistic research, sound art, and electroacoustic music, with a particular focus on the relationships between sound, space, and embodiment. Through both compositional and installation-based work, he explores algorithmic and generative processes, spatial sound systems, and the materiality of sound in architectural and performative contexts.&#38;nbsp;


&#60;img width="320" height="479" width_o="320" height_o="479" src_o="https://cortex.persona.co/t/original/i/546caa398184a27f6c598aef3cfeb19c2275302a2857f556c42260d978a30356/DanieldelRio_portraitUK.png" data-mid="1425840" border="0" data-scale="80"/&#62;</description>
		
		<excerpt>BiographyDaniel del Río is a spanish composer currently living in Gernika, Basque Country.  His works have been presented both individually and collaboratively...</excerpt>

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	</item>
		
		
	<item>
		<title>repository</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/repository</link>

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		<pubDate>Thu, 21 Sep 2023 15:16:57 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description>


Selected repository of works—often exhibited as installations⥁, diffusions⤱ and concertsTitle
	Year
	Category
	Format
	Info




	





	


Synthetic ambiences for an empty museum
	

2020


	


	


	

Installation
	binaural, installation
	

link





	



	

Wavefield Synthesis System


	


	

2016
	Installation
	


	pluriphonic, synthetic sound, residency
	link
Mirror
	

2019


	


	


	

Sculpture
	black marble
	link





	



	

Pan


	


	

2017
	Sculpture
	

aluminum


	link


	

Fluctuating Melisma
	


	

2015
	Installation


	pluriphonic, synthetic sound, voice


	

link



Sonology Mastering


	2022
	

Studio opening
	


	ouverture, mastering


	

link



	





	

The Nothing, Seeking Answers


	2014
	

Installation
	


	


	pluriphonic, synthetic sound


	

link



	

The Nothing, Seeking Answers: Indivisible Streams


	

2014
	


	


	

Installation
	


	


	


	monophonic, synthetic sound


	linkLevar


	2018
	

Sculpture
	


	green marble


	

link



	





	

Magnolio


	2019
	

Sculpture
	


	


	silver


	

link


Sound diffusion


	2015
	

Installation
	quadraphonic, synthetic sound
	

link



	El escultor y la isla
	2021
	

Publication
	book
	

link



	



	El obrar de la obra 
	2020
	Publication
	book
	

link



	



	
	



	Specific sound diffusion
	2013
	Diffusion
	pluriphonic, synthetic sound, symposium
	

link



	



	Sound diffusion
	2015
	Diffusion
	quadraphonic, synthetic sound


	 

link



Adam and Eve


	2017
	Sculpture
	marble
	

link






Structures for Wave Field Synthesis


	2022
	Release
	binaural, release
	

link


	

Drill
	2016
	Performance
	drill machines, books
	

link



	



	Composition–presence
	2012
	Installation
	pluriphonic,&#38;nbsp; residency


	link



	



	




Zohar
	2012
	Journal
	fanzine


	link



We are a plot device
	2016
	Videomapping
	AV installation


	link



Reductive Journal
	2014-2016
	Journal
	fanzine


	link


	Reductive
	2010-2017
	Platform
	sonic art, label
	

link



	



	



	



	FOUR
	2016
	Publication, Tour
	book, VVAA
	link



Abstract Sculpture


	2015-2017
	Sculpture
	concrete
	

link

States of Listening
	2015
	Drawing
	ink on paper
	link



Untitled
	2011
	Sculpture
	various materials
	link
	Ten abstract pieces for non–visible speakers
	2011
	Difussion
	binaural, synthetic sound,festival
	link

	Empathy
	2012
	Dance
	dance, perfomance
	link



	Interpretación Automática
	2010
	Performance
	dance, research
	

link
Sin titulo (Braille)
	2011
	Software
	interactive, music notation
	link


	Keilahnaio
	2012
	Difussion
	quadraphonic, found materials, sonic actions
	

link

	Meet my meat
	2012
	Video 
	sonic, performance
	

link



	Estructura No. 1
	2011
	Installation
	quadraphonic,&#38;nbsp; generative
	

link




S.T.
	2012
	Live visuals

	live cinema, computer-generated
	link


	

Prepared playback-devices
	


	

2008-2011


	

Concert


	

improvisation, various locations


	

link




Sounding House Maracaibo
	2009
	Difussion
	electronic, installation
	
	MusikTriennale Koln
	2010
	Difussion
	recording, field
	

link






Sommeil: A concert for sleep
	2008
	Difussion
	VVAA, electronic
	link

Sonido como elemento plástico
	2011
	Installation
	interactive, synthetic sound
	link

Sommeil: A concert for sleep
	2008
	Difussion
	VVAA, electronic
	link



</description>
		
		<excerpt>Selected repository of works—often exhibited as installations⥁, diffusions⤱ and concertsTitle 	Year 	Category 	Format 	Info     	      	   Synthetic...</excerpt>

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	</item>
		
		
	<item>
		<title>listen</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/listen</link>

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		<pubDate>Thu, 06 Jul 2023 07:58:01 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description>
 Many of these excerpts are in binaural format, for optimal listening we recommend the use of decent headphones.&#38;nbsp;


	Diffusion 4
Stereo audio composition &#38;nbsp;
As part of KAARMIIC, audio tribute to the composer Miguel A. García (1978-2025).



	KAARMIIC –––––––––– Audio-Homenaje / Audio-Tribute Miguel A. García de various artists



	Synthetic Ambiences for an Empty Museum
Binaural audio composition &#38;nbsp;
As part of the collective exhibition AUDIOSPHERE, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia.

	
    
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Fluctuating MelismaPluriphonic sound, choir and sound synthesis (Binaural excerpt)8.1 sound-channel audio installation at Center for Research in New Music (St Paul Concert Hall, Huddersfield) in collaboration with Elías Merino.


    
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Specific Sound Diffusion Quadraphonic audio composition (binaural excerpt)
Part of the
 exhibition AUDIOPOLIS, CentroCentro, Madrid.

	


    
    Your browser doesn't support the audio HTML tag.




The Nothing: Seeking Answers&#38;nbsp;Pluriphonic, electroacoustic sound&#38;nbsp;(Binaural excerpt)Live recording documentation of the 14.4 sound channel installation at Call &#38;amp; Response, London. In collaboration with Elías Merino and Rian Treanor.

	


    
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Specific Sound Diffusion Quadraphonic audio composition (Binaural excerpt)

Live recording of the quadraphonic diffusion presented live at SONM Fonoteca de Música Experimental y Arte Sonoro, Murcia.

	


    
    Your browser doesn't support the audio HTML t
	


10 Abstract pieces for non-visible speakersStereo audio composition (Binaural excerpt)
Premiere at LePlacard Festival, Vienna.

	


    
    Your browser doesn't support the audio HTML tag.
</description>
		
		<excerpt>  Many of these excerpts are in binaural format, for optimal listening we recommend the use of decent headphones.&#38;nbsp;   	Diffusion 4 Stereo audio...</excerpt>

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	</item>
		
		
	<item>
		<title>texto-aspectos-escultura</title>
				
		<link>http://www.danieldelrio.net/texto-aspectos-escultura</link>

		<comments></comments>

		<pubDate>Sun, 21 Nov 2021 10:25:06 +0000</pubDate>

		<dc:creator>Daniel del Río – Studio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[]]></category>

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		<description>DR – Studio
	

Aspectos de la escultura— 2021.
	







































¿Por qué aspectos? Pues
para así poder encuadrar mejor nuestros esfuerzos interpretativos en torno a la
melodía, preñada de contingencia, que el término aspecto etimológicamente sugiere. Abordamos el asunto conscientes
de nuestra mirada sencilla, que si bien permanece cargada de perspectiva y
provisionalidad, no por ello ve comprometida la realidad a la que aspira en
absoluto. Nuestra pretensión nace del respeto a esa cara cercanía responsable
de toda obra escultórica que se precie, al escenificar su vocación esencial de
arte creador de con-tacto. Al cuidado
de esta manutención, fraternal en último grado, se trata de articular la
escultural escala, que en nuestro
caso parece habitar en ese espacio donde habita la palabra en su encuentro con
el lector1. Escala que, de adquirir plena carta de naturaleza, nos revelaría no
solo el sentido de un orden, sino también el orden sentido. Al hilo de esta
escala, huelga decir que, para escándalo de geómetras, esta no deja reducirse a
simple medida ni a mera regla de tres, so pena de asfixiar los términos de una
relación que en escultura no es aritmética, sino vivificante.



Cierto
es que sin la pretendida escala, contemplados aisladamente y de manera distante
estos aspectos pueden resultar eclécticos o cuanto menos abandonados a su
suerte. A modo de justificación, téngase en cuenta que nada más lejos de
nuestra intención el cumplir a rajatabla los preceptos de aquella sólida
“historiografía”, artística en este caso, basada en el modelo rectilíneo o
progresivo de un desarrollo puramente morfológico que aboca este arte a una
suerte de objeto, escultórico si se
quiere, pero objeto al fin y al cabo. Desde esta perspectiva o cara visible
cerrada por sus vértices, creemos que se pierde la cruz que la complementa,
completándola al fin. Es precisamente de la fuga angular de estos vértices de
donde partimos, ajenos por tanto al resplandor colorido de las variaciones
materiales y técnicas en que tanto abundan las bienintencionadas “historias breves de escultura”. 



Existe
una dinámica interna de la escultura como elemento profundamente cultural, que
no deja acorralarse por completo por las leyes de la causalidad, como tampoco agotarse
por las de la casualidad. Pues en materia artística, ni la diosa Fortuna, ni la
Providencia poseen la última palabra. La escultura, estrictamente hablando, no
progresa (¿hacia dónde?), no
evoluciona –que no quiere decir que esté desprovista de un destino–, sino que
más bien revoluciona esa eterna
circulación humana en torno al misterio de la luz que vemos coagulada en el canto.
La cuestión escultórica, por decirlo en pocas palabras, es una constante
revolución heliocéntrica. Siendo su
principal misión la de salir victoriosa en la batalla encarnada contra la
gravedad, haciéndonos a nosotros livianos, no solo al espacio, también al
tiempo.



Esta idea es la que ha venido informando la trama
de este pequeño texto, en virtud de su orientación escultórico-vertical, por
oposición polar a aquella otra, la histórico-horizontal. Gracias a esta
perspectiva ascendente podemos hablar de nuevo de una escala donde cada
aspecto-peldaño se encuentra, en potencia, a la misma distancia de destino. Nos
gustaría dejar así naturalmente dibujados los contornos de una especie
simbólica que creemos de entre todas la más luminosa y orientadora –además de
escultórica–, como es la de la constelación
estelar. Constelación al son de cuya danza, circular y equilibradora,
gravitacional, es responsable del tratamiento de estos aspectos concretos en
detrimento de otros muchos posibles2.



Bajo tales premisas, somos conscientes de
dar solo un primer impulso, el inicial, que de ser insuficiente, es cuanto
menos valioso para una posterior empresa de todo aquel que se sienta atraído
bajo el influjo de su estela.&#38;nbsp;Vereda que no admite de alforjas, es
cierto, que es como decir al margen de todo sistema…¿no nos recuerda el maestro
eso de "el sistema para el carpintero”?; y estamos de acuerdo, mas no para
el creador, puntualizaríamos, sea o no carpintero. 
Por todo lo dicho no será baladí el identificarse, libremente y cada cual a su
medida con el contorno estelar que aquí se esboza –desde su propia atalaya, al
través de la noche del alma–, y que con suerte demos todos por realizada la
unión de cada punto de luz, por así decir, en función no solo de la luminosidad
o la sola fosforescencia de su aparecer, mas interiormente, en ese campo
cordial e imaginativo del lector. Fíjese cómo estos puntos, al igual que ocurre
con aquellos procedentes del reino celeste, se acompasan en signo, reconocible
e interpretable poéticamente, a partir de las variaciones de intensidad que se
desprenden de su forma armónica total y de conjunto, independientemente de su
“lejanía” respecto a nosotros a través del espacio-tiempo.

Existe, no obstante, una resistencia al tratar
de analizar la escultura, resistencia inherente a ella misma. Nos conformamos
pese a todo con poder recorrer nuestro propio camino epistémico, ya que, la
escultura, es camino que se hace al andar... o mejor aún, ¡al danzar!


















Fantasmata





















La escultura es
según aparece, según nos aparece. No obstante, para no quedarnos atrapados en
una red fenomenológica demasiado estrecha o a la letra, habremos de tomar esta
apariencia en sentido amplio, marcando la distancia debida con el parecido.


















Entre el parecido
y el aparecer media una larga distancia.



Sin ir
más lejos, Don Quijote, padeciendo la sin razón de lo primero, tenía razón
sobre lo segundo... &#38;nbsp;puesto que una cosa
es el encanto y otra distinta el encantamiento. A la escultura le pasa lo mismo
que a nuestro Hidalgo: su motor es el amor al encanto, y su eterna lucha, la
lucha contra el encantamiento. Por estos caminos –tomados a veces también por
corazonada de caballo o rucio– la apariencia escultórica nos revela la relación
existente entre interioridad y exterioridad, entre subjetividad y objetividad.
Como si de una membrana se tratara, la apariencia da sentido conectivo a los
términos de una relación que trastoca el objeto en objeto amado, revelando la
naturaleza de su orden creativo, esto es, en lo relativo a la vida de lo humano
y lo cósmico. Bajo este orden, expuesto a la luz gracias a la escultura
creativa, no es posible ya la yuxtaposición de estas dos dimensiones
esenciales, la humana por un lado y la cósmica por otro. En esta suerte de
unión queda prefigurado el abrazo maternal, matérico, de la escultura.
Escultura como fundición del ser a partir del abrazo material de la obra.
Al calor de este abrazo se hace más que oportuna en todo momento la
deconstrucción de toda torre de marfil que pretenda confinar a la escultura, ya
sea en elevados aposentos de Bellas Artes –con mayúscula– o en profundos
sótanos museísticos e institucionales. No debemos olvidar que con la escultura
en el fondo estamos lidiando no solo con esa "bella práctica"
encargada de la conversión de la materia muerta, la incomunicada, en cuerpo
cultural compartido, sino que es además el fiel reflejo de nuestra misma
condición humana: seres a medio camino entre la ousia –sustancia, ser– y
la parousia –advenimiento o no ser aún del todo–. Es en esta distensión,
plenamente relativa, vivificante, donde danza el cuerpo de la obra
escultórica.







Fue así como llego hasta nuestros oídos
cierta definición relacionada con el arte coreográfico, definición que a
nuestro juicio trae reminiscencias altamente sugestivas en torno al tema que
venimos desarrollando. Cierto día, un bailarín nos dijo que su arte no era más
que hacer de la tensión, relajación y de la relajación, tensión... ¡oh magna
alquimia! Este encuentro anecdótico que revela una fraternidad callada entre la
danza y la escultura nos ha impelido a no permanecer ajenos a otro de los
conceptos derivados de este arte en concreto. Al parecer una fecundación mutua
es posible entre estos dos campos, complicidad debatida al calor de la gravedad
del movimiento.



En su libro Ninfas, el filósofo italiano Giorgio Agamben nos habla del fantasmata, concepto procedente a su vez
de Domenico di Piacenza, tratadista famoso por sus dotes magistrales como
coreógrafo allá por el siglo XV. A tener del significado atribuido por el
autor, este término revela otro lazo de fraternidad callada y misteriosa entre
dos caras artísticas de una misma moneda, ambas hermanadas al misterio del tiempo. Pese a su origen probablemente
helénico, cuyas profundas asociaciones con el no menor arte de la memoria le
dota de múltiples e interesantes conexiones en lo que respecta al potencial
universo imaginativo de nuestro tema, nos centraremos no obstante en sus connotaciones
puramente coreográficas.



Según Domenico, el fantasmata vendría a ser la cualidad que ha de poseer todo bailarín
a fin de llevar a consecución plena su obra coreográfica. El bailarín,
embriagado de este fantasmata, es
capaz de transitar todas las posiciones que han de suceder de ahora en adelante
en su obra, como si estuviera en una disposición psíquica especial allende al
tiempo cronológico. Por ello este fantasmata parece validar una visión de tipo
temporal pleno o profético, ya que otorga al bailarín de la capacidad de previsión. En aparente estatismo, este
parpadeo o momento fugacísimo de debate existencial, como instante creacional
decisivo, dona al bailarín de toda la carga creativa potencial latente en su
obra. Carga que repetimos, se nos aparece como pausa inmóvil... mirada de Medusa, así alude el tratadista, de
manera tremendamente reveladora, a este momento del fantasmata: especie encarnada de petrificación. No faltan razones para aplicar esta misma cualidad
poético-temporal plena al mundo campante de la escultura, al menos de aquella
que tenga en su fondo la potestad y vocación del sueño humano presente y
porvenir. ¿No se parece esta "pausa" al equilibrio escultural igual a
cero, necesariamente vertical, que a su vez es responsable de la gracia de la
comparación, al ser como el fiel mediador de una balanza que aúna las partes
con el todo poético? Desde nuestra perspectiva escultórica, el fantasmata nos asiste reveladoramente.
No solo parece hablar un lenguaje compartido de un misterio profundo, sino que
además en este fantasmata reconocemos
el medio por el cual nos vemos salvados de la inercia intelectual que hace
abocar a la escultura en abandono formal estático, abandono incólumne o
insensible al dinamismo del tiempo, de un tiempo vital. Una potencialidad al
que está predestinada la escultura como elemento constitutivamente cultural. Al
menos se trata este de un campo de significación, favorecido por el fantasmata, que hace las veces de
brújula orientadora de libertad3. ¿Podría este instante creacional
asemejarse por analogía a ese "tiempo" posibilitador del carácter
pendular del ejercicio de la expiración-inspiración, elemento mediador donde se
da la articulación o balanceo de la dimensión respiratoria o de vida del
espíritu? Especie de pausa que conecta ambos tiempos y que, en
rigor, no está compuesta por ninguno de ellos. Sea como fuere, este concuerda
con el primer punto de nuestra constelación estelar: la escultura como mediación entre dos reinos, el móvil y el inmóvil.



En este sentido, no andaba del todo
desencaminado el escultor Jorge Oteiza –sensible siempre a este tipo de
sutilidades escultóricas–, al atribuir al círculo-crómlech su carácter
escultórico originario. Como en tantas ocasiones, su ojo clínico-místico
reconoce en la piedra vertical el vacío celeste por ella señalado. Es cierto
que son numerosas las referencias de carácter uranio o celeste que podemos
encontrar en este circulo escultural, sin embargo queda pendiente por confirmar
si esa disposición rocosa, disposición que vemos hoy, no se trata en realidad de la petrificación resultante de una
danza primigenia creadora y festiva, “anterior” a esta y fruto del carácter
creativo de un fantasmata artístico y
cultural. Como resultado de una mirada anquilosada en huella o rastro pétreo
debido a la ausencia de una cercanía simbólica, al igual que las simas y los
valles que componen el paisaje de peregrinación del escultor navarro son la
estatua visible de un cauce escultural acuoso previo, responsable en último
término de su forma pétrea actual. Dejaremos esto al tacto del corazón de cada
uno.




Estela funeraria



Las grandes empresas concernientes a la
meditación de la obra escultórica han surgido siempre a la luz de un tránsito.
Sin apenas distinción de época o de área geográfica, la escultura ha cobrado el
papel preeminente para sus correligionarios en forma materializada de estela
funeraria, brindando al hombre de a pie lo que simbólica y culturalmente podría
considerarse el puente deseado de supervivencia a la aniquilación secular,
dejando así consolidado su contenido y sustancia existencial en relación a una
suerte de meditación sobre la muerte, similar a cómo Platón resumía el motivo
originario de su filosofar. En este sentido, la obra escultórica comunitaria
compartía privilegios culturales solo comparables a los del icono religioso y
político, incluido aquellas culturas que gozaron de una iconoclasia más o menos
pronunciada4. Los campos, de esta manera, quedaban transfigurados encamposantos, al perfilarse la unión
de estas presencias estelares en compañía del cuerpo difunto. Por esta razón
los mausoleos, mucho antes que los museos, fueron los agentes encargados de
llevar a buen puerto las necesidades contemplativas del pueblo en su conjunto.
Una muestra prototípica de este deseo materializado o escultural lo podemos
encontrar al alborear de la cultura mediterránea cuando, recurriendo a los
materiales más pesados, y por ende más valiosos, estos eran sacrificados por
motivos puramente culturales, por encima de los económicos. 

















Símbolo este
último de una querencia de conciencia incardinada en luz que hacía por mantener
alejadas las garras de lo tenebroso, en virtud de lo cual estos materiales eran
pulidos con laborioso esfuerzo hasta el punto de la reflexión.







Estos lugares, destinados a la realización
del Gran Trayecto, hacían participe al difunto del calor de la apariencia
cívica eternizada, preparándolo íntegramente para este viaje en dirección a una
vida esencial después de la vida. Como promontorio material del viaje del espíritu,
era imprescindible hacer de la piedra una alada y vertical, teantropomórfica, capaz de ser
receptáculo de un vacío, ya como pesar por la muerte de un ser amado o la
añoranza de un ideal ansiado. Como decíamos, esta especie de pedestal o altar
de comunicación con lo divino, siempre estuvo reservado al cumplimiento de
motivos celestes o ultraterrenos de la comunidad5. Su materializada
verticalidad, incrustando la escala escultural y humana como en el cielo, mas sostenida sobre la tierra, proporcionaba la
visión esencial de destino desde el primero hasta el último de los congregados
al acto litúrgico, que quiere decir del pueblo en su conjunto. Quizá sería
interesante para otro momento abordar la cuestión de la supuesta ruptura
moderna del pedestal, de una vez por todas secularizado, como elemento
depositario de una suerte de eje axial o rotativo de un nuevo tiempo escultural
y creativo. Corroborado con el hombre que camina rodiniano –Homme qui march– como ser saliente al
fin de la columna estática o situación de pedestal, libre de templo o base de
raíz arquitectónica. Vemos arquetípicamente en este hombre de naturaleza
peregrina al ser superador de los límites de la tierra y el cielo, es decir, de
los límites del espacio y del tiempo, al atravesar los campos, campos que dejan
de ser empedrados para convertirse en estelares.
Una marcha que en nuestra lengua, y viene al caso, nos trae una dimensión o
significación polisémica, pues marchar se dice tanto del hombre que vive, o
comienza a vivir, independiente y libre en esa su gesta contra la gravedad, y a
la vez se dice del hombre que marcha, que se va necesariamente, dirección al
límite de distensión existencial cuyo destino o polo postrero reposa la idea y
símbolo inevitable de la muerte. Es en esta balanza entre el ser y el no ser
donde constituye la escultura su morada poética al (a)parecer. Orden de
significados que brinda a la escultura
la mediación de ambos reinos, el visible y el invisible.




Verbo inscrito o sabiduría encarnada en piedra





















A modo de
colofón, una reflexión al paso de una de las esculturas que disfruta del tipo
de sabiduría henchida de universalidad. Hablamos del "conócete a ti
mismo", inscripción tradicionalmente adscrita al pórtico de entrada del
tempo de Apolo en Delfos. Se trata de un resto superviviente que ha venido
colmando filosófica y psicológicamente el devenir cultural de toda una región
del orbe, y que como ejemplo puede valor por muchos otros de índole similar,
compañeros a su vez de esta clase de sabiduría tallada o impresa en piedra.
No exageramos si decimos que esta inscripción lleva sobre sus hombros el drama que
existe entre los polos del conocimiento más puramente griego: el físico y el
místico, estando el nuestro compuesto primordialmente por el segundo de ellos6.
Pero más que trazar las líneas de este contraste entre la cara
físico-geométrica u objetiva y la poética-oracular o subjetiva, que supera con
creces nuestros límites con este escrito, vamos a fijarnos en la humilde escultura
como tal y en la posible especulación sobre la naturaleza de su origen, origen
al que no tendremos otra forma a la que apuntar si no es con la facultad
imaginativa. Para ello, pensemos por un momento el medio que ha elegido para
eternizarse culturalmente. Al margen del significado concreto que podamos
atribuir al pórtico donde se encuentra, que acentúa más si cabe la
contraposición esencial antes citada, llamaremos la atención solo sobre una
serie de cuestiones que nos asaltan sin solución aparente: ¿podría haber otra
forma de darse al mundo, de ser sacrificada anónimamente, si no fuera en la
forma en que se dio, esto es, como escultura? ¿quién de los hombres, entre
aquellos que pueblan, hayan poblado o lleguen a poblar esta tierra podría
atribuirse la autoría de una sentencia con semejantes implicaciones
sapienciales para con el otro? A nuestro juicio, ni el mayor de los
filósofos y ni siquiera el mismo Dios por boca de los oráculos podría
proferirla sin incurrir a engaño, si no con ese otro, al menos consigo mismo.
Consecuentemente la tradición hace descender la frase de caelo, del
cielo, es decir, no de boca de alguien en particular. He aquí el centro de la
cuestión, la voz tuvo que depositarse en piedra –¡en el canto!– para que&#38;nbsp;nadie la pudiera decir, y así,
precisamente, poder oírla todos en la
verdad, sin distinción, cristalizada en sabiduría perenne. Dicho de manera más
concisa, al no haber sabiduría creadora que no venga de manos de la verdad,
esta se ha de encarnar en mediación escultórica. Somos conscientes que
no carece esta afirmación de trascendencias en sus implicaciones, pero lo
decimos creyendo cada una de las palabras. Llegados a este punto el escultor no
debería verse desalentado, más bien al contrario, ya que lo dicho no hace sino
añadir dignidad a la tarea escultórica. Tarea cuyo propósito fundamental es permanecer
atento a esa voz en todo momento. Y cuando, poseído por el canto, el escultor logre
convertir la materia muerta en verbo poético, creador, verá cumplida esa su verdadera
vocación, que no ha dejado de ser nunca la de blandir el material más noble de
todos: el corazón humano.
Daniel del Río, 
Noviembre de 2021





–
NOTAS




 Lejos queda de ser
 original la apelación como lector al referirnos al observador dentro del
 campo del arte escultural, así eran llamados ya en las antiguas imaginerías
 en bajorrelieve de la Edad Media, pensamos que buscando con ello aludir al
 sentido sutil necesario para aprehender el significado oculto
 –entrelíneas– que se haya bajo toda forma o apariencia superficial. Un más
 allá de la mirada insípida, una visión convertida en tacto. De
 igual forma pasa con la lectura, cuando uno lee y comprende lo que lee,
 habla con su escultura.
 Nos resuena una frase, que nos llega como “caída del cielo”, procedente del Zaratustra de Nietzsche: “Hay que tener
 el caos en uno mismo para dar nacimiento a una estrella que dance”, el pretexto es distinto, aún así creemos que merece la pena prestarle oídos, a la luz de lo dicho y lo
 que ha de venir a continuación.
 Al hilo de esta “faena
 de lo inmóvil”, no acusa falta de significación el comentario que el
 escultor Jorge Oteiza hace al hilo de una estampa del torero Manuel
 Rodríguez “Manolete”, representante de esa otra danza sacrificial
 dramática española, que pasamos a transcribir aquí para que el lector
 saque sus propias conclusiones: “Cuando Manuel Rodríguez compone el momento
 que puede quedar inmóvil, es cuando todo alrededor de él cristaliza para
 siempre. Mientras termina de cumplirse, rectilíneamente, todo el pedazo o
 el instante de esa perduración inmóvil, es cuando mira al público, como si
 él mismo ya no hiciera falta, ya no estuviera. Espiritualmente, esa
 actitud personal en el momento crítico y central es como la conciencia de
 que ese instante, vencedor, ya está fuera de la Muerte.”
 Quizá no sea hasta
 Cristo que este devino en sepulcro vacío o resucitado; es decir, de la
 materialización o encarnación, al “ya no está” o devenir evangélico.
 Digno de señalar es que
 las esculturas destinadas al juego rara vez hayan poseído –tampoco hoy–
 pedestal. Este dejarse atrapar para motivos terrenales y lúdicos puede ser
 una antesala de la “democratización” de la escultura de corte moderno.

















Dialéctica
encarnada entre esta y aquella otra inscripción de raíz platónico-académica que
prohibía o coartaba el paso a todo aquel que no aceptara de una manera u otra
la visión geométrica de la realidad. La configuración que planea en la
posterior diferenciación entre res cogitans y res extensa estaba
de alguna manera ya servida. Mientras una mentaba al iniciado a medir la
anchura y la altura objetiva de la realidad, a base de “palmos” y “codos”, la
otra invitaba a profundizar en torno a ella a partir del corazón de un sujeto.







 




























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		<excerpt>DR – Studio 	  Aspectos de la escultura— 2021. 	                                        ¿Por qué aspectos? Pues para así poder encuadrar mejor nuestros...</excerpt>

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